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LA CUEVA
LA CUEVA A falta de media hora para las nueve, transitan juntos por el estrecho camino, el padre delante y él, detrás. En apenas diez minutos, llegan al risco de la hiedra. Allí les espera, junto a un camión, un hombre alto, grueso y calvo, al que, después de saludar efusivamente a su padre, siguen por una vereda tupida de zarzas y codesos. Ya casi en el barranco, se abre una explanada: a la derecha, hay una enorme puerta de hierro en la pared, que abre el guía con dificultad para explicarle al padre el trabajo que ha de realizar. Antes de irse, le dice que volverá por la noche. Su padre le llama, se acerca y entra en shock : el olor era… una mezcla entre humedad, podrido, y aceite de girasol viejo, aderezado por una imagen tenebrosa sustentada por unos tenues bombillos amarillos colgantes, paredes chapoteadas de cemento, y estanterías de hierro oxidado hasta el techo a ambos lados del pasillo central. Sobre cada estante, cañizos que ya pedían la jubilación, y sobre ellos, e...
LA JOYA DE LA CORONA
LA JOYA DE LA CORONA Aprovechó el momento, subió despacio, cruzó la pasarela hasta el final, y accedió a la pequeña bajocubierta que el caprichoso diseño creó. Estaba solo, era el primero, sacó del bolsillo de su uniforme de gala el viejo móvil de dos años, lo encendió, puso su pin, y esperó. Aún no estaban lo suficientemente cerca, y no había ni una mísera raya de cobertura que le permitiera llamar. Resignado, de esa manera que solo pueden soportar los hombres de mar, volvió a poner el móvil en su bolsillo y miró al horizonte; un horizonte donde ya se divisaba su tierra, esa que no ha vuelto a pisar desde el entierro. Su padre nunca entendió como pudo optar por esta profesión. Quizás, solo quizás, ahora estaría orgulloso de que su hijo fuese Capitán de Fragata y, en la práctica, segundo comandante del buque más avanzado de la Armada de nuestro país, el más joven en lograrlo en la historia. Desde que le dijo que se incorporaría a la escuela naval, no le reprochó nada, pero ...

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